Strauss

Hijo de un solista de la orquesta de la ópera de Munich, empezó a aprender música a los cuatro años de edad. A los siete años escribía sus primeras composiciones. En 1875 tomó sus primeras lecciones de composición de W. Meyer. Desde 1874 a 1882 cursó la segunda enseñanza y luego se matriculó en la Universidad.

Hans von Bülow le llamó en 1885 para colaborar con él en la dirección del teatro de corte de Meiningen. Allí trabó amistad con A. Ritter, que ejerció una influencia decisiva en el joven músico y le convirtió al arte de Liszt y de Wagner. En 1886, después de un viaje a Italia, Strauss fue nombrado director adjunto de la ópera de Munich. Durante aquellos años compuso numerosos lieder y los poemas sinfónicos Macbeth y Don Juan. De 1889 a 1894 fue director de orquesta en el teatro de Weimar; de esta época datan el poema sinfónico Muerte y transfiguración y su primera obra teatral: Guntram.

Después de viajar por Grecia, Egipto y Sicilia (1892-93), Strauss fue sucesivamente director de la Ópera de Munich y de la de Berlín (1898-1919). Sus notables poemas sinfónicos ya le habían dado celebridad cuando afirmó con Salomé su concepción “sinfónica” de la obra teatral, que ilustró con producciones posteriores. Strauss, que como director de orquesta triunfó en las grandes capitales del mundo entero, fue codirector de la ópera de Viena desde 1919 a 1924. Pasó sus últimos años en Garmisch, donde murió.

Sus primeros gustos musicales estuvieron orientados por su padre, enemigo implacable del wagnerismo, corriente a la que oponía el formalismo de Mozart, Haydn y Mendelssohn. Influido por su progenitor, el joven Strauss, a sus dieciséis años, llegó a decir: “Dentro de diez años nadie sabrá quién es Wagner”. Esta circunstancia, pura anécdota, no deja de ser curiosa si tenemos en cuenta el posterior devenir de los acontecimientos, con la evolución de la obra straussiana hacia el wagnerismo. De la misma, y aunque no son nada desdeñables sus obras de cámara y corales, despuntan por encima de todo lo demás los poemas sinfónicos y, por supuesto, las óperas.

En los primeros, Strauss combinó una elevada inspiración poética con unas hábiles resoluciones técnicas, sobre todo en el terreno orquestal. El primero de sus grandes Tondichtungen (“Poemas sonoros”) y su primera obra maestra verdadera, después de la fantasía sinfónica Aus Italien (1886), fue Don Juan (1888-1889), en el que se advierte la influencia de Wagner y Liszt. Incomprendido por la crítica fue el poema sinfónico que siguió, Muerte y transfiguración (1888-1889), calificado el día de su estreno como una “horrible batalla de disonancias”, a pesar de su certera paleta orquestal y su compacta construcción.

Resultado de imagen de Richard StraussLas divertidas travesuras de Till Eulenspiegel (1894-1895) fue su siguiente obra programática, basada en las peripecias de un pícaro personaje de la Alemania del siglo XIV.
Ésta daría paso, un año más tarde, a su inmortal y cinematográficamente célebre Así habló Zaratustra (1895-1896), libremente inspirado en la obra del mismo título del filósofo Friedrich Nietzsche. Kubrick incluyó su conocidísimo inicio en la banda sonora de su película 2001: una odisea en el espacio.
Según Steninitzer las fechas de composición de la pieza son desde el 4 de febrero hasta el 24 de agosto de 1896. Se ha conservado hasta nuestros días una copia manuscrita de la partitura completa, que se encuentra en Garmisch. Conforme a Schuh, en dicha copia Strauss escribió “Empezada el 4 de febrero de 1896, cumpleaños de mi amada Paula”. Por su parte, Franz Trenner, autor del catálogo más reciente de Richard Strauss, proporciona la inscripción “Empezada el 4 de febrero, completada el 24 de agosto de 1896, Múnich”.4 En la correspondencia intercambiada con Cosima Wagner, Strauss informa oficialmente a Cosima acerca de su trabajo en un poema sinfónico que llevará por título Also sprach Zarathustra. En su contestación Cosima le dice que no conocía el libro de Nietzsche y que había pensado en un primer momento que era una broma, pero que no duda que algo habrá en el libro que haya servido de inspiración. El 7 de septiembre de 1896 escribe a su amigo Max von Schillings contándole que la obra, cuya partitura completa contiene 108 páginas, había sido terminada hacia finales de agosto.

La inspiración para este poema sinfónico se encuentra en el libro Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie escrito por el filósofo Friedrich Nietzsche entre 1883 y 1885. Strauss ya había entrado en contacto y había explorado la obra de Nietzsche durante la composición de la ópera Guntram de 1894.5
Representaciones

La obra fue estrenada el 27 de noviembre de 1896 en Frankfurt por la orquesta de la ciudad de Frankfurt.1 En el mismo concierto se interpretaron otros dos poemas sinfónicos: Prometeo de Liszt y Rosmersholm de Gustav Brecher. Strauss escribió en una carta a Pauline sus impresiones tras el ensayo general para el estreno:

«Zaratustra es glorioso, de lejos la más importante de todas mis obras, la más perfecta en forma, la más rica en contenido y la más individual en carácter…»

El 30 de noviembre Arthur Nikisch dirigió la presentación de la obra en Berlín donde tuvo una gran acogida. El propio compositor dirigió la tercera interpretación de la pieza en Colonia.

 

Con la colaboración de http://www.biografiayvidas.com y http://www.wikipedia.org

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