Llegando

El ruido del motor lo había estado manteniendo alejado de sus pensamientos. Pero estos son traicioneros y en cualquier momento retornan a tu mente, dando vueltas como si fuese el tambor de una lavadora.

IMG_2426Un torrente de nombres, de caras, de mal humor mezclado. La traición, el momento en el que decidió dar el salto. Hace tanto ya. Y si no lo hubiese hecho. Y si en su momento, cuando pudo,  el camino a tomar hubiese sido otro. Su esposa, novia en aquel momento, se lo comentó, pero Claudia, que era como se llamaba la mujer a la que adoraba, era sumisa y aceptó su voluntad. El sendero había sido ya trazado y una vez que la decisión se toma, es muy complicado volver atrás.

Habían sido tantos años buenos. Sus hijos,  Jon, Arkaitz y Edurne,  habían sido tan felices. Viajes al extranjero, becas Erasmus, toda la formación que habían querido, los caprichos que se les ocurrieron, estuvieron a su alcance. Y ahora, el primer nieto, llegaba a su vida. Justo ahora. ¡Maldita sea!

 

El ronroneo del motor, lo volvió a sacar de la turba en  que las últimas semanas se había convertido su cabeza. Pero por poco tiempo.

– Hemos llegado- dijo el taxista. – Son 30 euros-.

Le pagó, se posó y cogió la maleta. Se dirigió a la puerta.

-Buenos días- , murmuró de mala gana el funcionario de prisiones que estaba en turno esa mañana en la garita de la entrada.

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