Cambio de idea

La niña se dirigió hasta el final del pasillo para hablar con el director. No sabía qué hacer para poder librarse de lo que le estaba sucediendo. No podía, bajo ningún concepto, permitir que la situación continuase de la misma forma por más tiempo.

En los últimos tiempos había notado cambios importantes, pero a partir de ahora, nada iba a ser igual. Su muñeco iría con ella a clase. O todos o nadie. Ambos deberían estar allí, recibiendo las inefables lecciones de lengua de  doña Margarita, su profesora.

1Qué antiguo soy. Los niños de ahora ya no llaman de don al profesor. Me estoy poniendo colorado porque en mis tiempos, sí era así.

Pues así, con esta idea en la cabeza, entró en el despacho. Se olvidó de picar. En casa no lo hacía, así que aquí no era prioritario tampoco. De todas formas, volvió a salir al momento. No comprendió qué ocurría allí.

Don Manuel, el director, estaba situado encima de doña Ángeles, la de gimnasia.

La niña supuso que se había puesto enferma y que la estaba reanimando. Confiaba que en el director, don Manuel, sabría lo que hacer. Vió a su amiga María al fondo. Se olvidó de su muñeco. Y de lo demás, mientras corría hacia ella, para invitarla a jugar al escondite. Qué buena idea.

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